Algo ocurre.
Oyes unas palabras, pierdes a alguien, recibes una noticia inesperada, aparece una nueva posibilidad o cambia alguna de las condiciones en las que has vivido durante años.
En ese momento no está presente únicamente lo ocurrido. Tú también estás ahí. Y no solo tal como eres ese día, sino con todo lo que has llevado contigo hasta entonces.
Aquello con lo que naciste, lo que has vivido, lo que has aprendido, el estado actual de tu cuerpo, las condiciones en las que vives, los caminos que has recorrido antes y las huellas que todo ello ha dejado en ti con el tiempo forman juntos una estructura. Llamo arquitectura al estado que esa estructura tiene en ese momento.
Cuando ocurre algo nuevo, lo ocurrido no cae en un espacio vacío. Se encuentra con una arquitectura que ya se ha formado.
Por eso dos acontecimientos que desde fuera parecen muy similares no tienen por qué desarrollarse de la misma manera por dentro. Lo que una persona sostiene con facilidad puede resultar muy pesado para otra. Algo que ayer te desestabilizó quizá hoy no toque el mismo lugar. Hoy puedes ver una opción que no veías hace años, o ser capaz de sostener en otro momento algo que hoy no puedes sostener.
Aunque el acontecimiento parezca no haber cambiado, la estructura que lo recibe sí ha cambiado.
No estoy anulando la realidad propia de lo ocurrido.
Una pérdida es realmente una pérdida. Un golpe impacta realmente en el cuerpo. Si alguien ha sido injusto contigo, no podemos convertir lo ocurrido en algo que solo sucede en tu interior diciendo: «Tú simplemente lo entendiste así». Lo que ocurre fuera tiene su propia realidad.
Sin embargo, tampoco podemos ver adónde conduce el camino mirando únicamente el acontecimiento exterior. El acontecimiento se encuentra primero con la arquitectura interior. Repercute en ella; a veces abre un camino antiguo y otras se convierte en el comienzo de algo que antes no existía.
Por eso no pregunto únicamente:
«¿Qué ocurrió?»
También intento comprender:
«¿Con qué arquitectura se encontró este acontecimiento y cómo repercutió dentro de ella?»
El resultado visible lleva consigo no solo lo ocurrido, sino también el camino que el acontecimiento y la estructura que lo recibió formaron juntos.
Y ningún camino empieza realmente de forma aislada.